Esposa. Madre de cuatro. Líder cristiana. Profesional. Y mujer que todavía está aprendiendo a confiar en Dios con cada parte de su vida.
Si llegaste aquí buscando a alguien que lo tenga todo resuelto, debo ser honesta contigo desde el principio: no soy esa persona. Soy una mujer real, con días complicados, con preguntas que no siempre tienen respuesta fácil y con una fe que, como el músculo, ha tenido que ser ejercitada en momentos donde más me costaba creer.
Soy Regina Hernández. Llevo años construyendo simultáneamente varios mundos que a veces parecen no caber en el mismo horario: el mundo del hogar, donde soy esposa y madre de cuatro hijos; el mundo profesional, donde me muevo en el ámbito empresarial; y el mundo del ministerio, donde sirvo como líder cristiana dentro de mi comunidad de fe.
Durante mucho tiempo creí que esos mundos debían estar separados. Que había una "yo de los domingos" y una "yo del resto de la semana". Que la fe era para los momentos tranquilos y que los momentos ajetreados simplemente había que sobrevivirlos.
Dios me fue enseñando, con paciencia y muchas veces con circunstancias que no elegí, que eso no es cierto. Que Él no quiere una parte de mi vida; quiere toda mi vida. Y que precisamente en las áreas más cotidianas, más desordenadas y más humanas es donde Su gracia se hace más visible.
Ese aprendizaje es lo que comparto en este espacio.
Nació de una conversación que he tenido muchas veces. Con amigas, con mujeres de mi iglesia, con desconocidas en grupos de mamás, con compañeras de trabajo. Una conversación que siempre gira alrededor de la misma pregunta, formulada de distintas maneras: "¿Cómo se supone que una mujer cristiana lo hace todo bien?" Criar hijos en la fe cuando el mundo jala en dirección opuesta. Mantener vivo el matrimonio cuando el cansancio acumula distancia. Ser íntegra en el trabajo sin perder la paz ni el testimonio. Construir comunidad cuando la vida moderna promueve el aislamiento. Y en medio de todo eso, no olvidar quién eres, para qué estás aquí y en quién está puesto tu fundamento. No tengo todas las respuestas. Pero tengo la Palabra de Dios, años de experiencia caminando en fe en todas esas áreas, y el deseo genuino de acompañarte. Eso es este sitio: un punto de encuentro entre mujeres que no quieren vivir una fe de domingo, sino una fe que se sostiene de lunes a sábado también.
En este sitio encontrarás cinco áreas de contenido, cada una pensada para un aspecto específico de tu vida como mujer cristiana:
Además, cada semana envío una carta personal a las mujeres suscriptas: un devocional breve, un versículo para meditar y algo práctico que puedas llevar contigo durante los días que siguen. No es un boletín masivo; es una carta. Escrita con cuidado, pensando en ti.
Soy cristiana. No es solo una etiqueta religiosa; es la verdad más fundamental sobre quién soy y cómo entiendo el mundo. Creo en la Biblia como Palabra de Dios, viva y eficaz para guiar cada área de la vida. Creo en la gracia que salva, en el Espíritu Santo que transforma, y en que la santidad no es un destino lejano sino un camino que se recorre cada día, con tropiezos y con levantadas.
Mi fe es práctica. Creo que la teología más profunda debe poder explicarse a mis hijos en la mesa del desayuno y vivirse en el tráfico del lunes por la mañana. No me interesa una fe decorativa. Me interesa una fe que sostenga, que transforme y que dé fruto donde más cuesta. Sirvo activamente dentro de mi comunidad de fe y valoro profundamente la iglesia local como espacio de crecimiento, rendición de cuentas y misión compartida.
"Como mujer que también trabaja en el ámbito profesional, entiendo los retos de mantener viva la fe en todas las áreas de la vida. Por eso, quiero acompañarte, inspirarte y recordarte que es posible vivir una fe vibrante, práctica y transformadora cada día."
Regina HernándezQuiero que sepas algo importante: este espacio no es de mujeres perfectas. Es de mujeres reales que han decidido no rendirse. Que han decidido que la fe vale más que la comodidad, que la obediencia a Dios vale más que la aprobación del mundo, y que el camino, aunque no siempre sea fácil, lleva a algún lugar que vale profundamente la pena.
Si eres esa mujer, o si quieres serlo, bienvenida. Estás en el lugar correcto.
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Con cariño y con fe, Regina Hernández